Nueva Zelanda se encuentra en una encrucijada en materia de reducción de los daños del tabaco. Aunque el país alcanzó una tasa diaria de tabaquismo históricamente baja, del 6,8 %, al integrar el vapeo en su estrategia de salud pública, sigue demorando la regulación de productos innovadores de nicotina (PIN), en particular de las bolsas de nicotina.
Aunque el actual Gobierno de coalición logró implementar reformas sobre el vapeo, todavía no ha cumplido su compromiso de regular el tabaco sin humo y la nicotina oral. Actualmente, está prohibida la venta nacional de estos productos, pero siguen siendo accesibles mediante importaciones personales no reguladas. Esto crea un vacío de mercado: los productos llegan al país sin controles obligatorios de edad, límites a la concentración de nicotina ni etiquetado de calidad local.
Los modelos internacionales ofrecen una guía para adoptar un enfoque más seguro. En enero de 2025, la FDA de EE. UU. autorizó la comercialización de bolsas de nicotina tras verificar que presentan un riesgo para la salud menor que los cigarrillos combustibles. Del mismo modo, Argentina pasó de la prohibición a un marco regulado en mayo de 2026, mientras que Suecia —donde las bolsas llevan mucho tiempo establecidas— registra ahora la tasa de tabaquismo más baja de la Unión Europea, con un 3,7 %.
Tetiana Rak, directora de operaciones de We Are Innovation, sostiene que Nueva Zelanda no está aprovechando su propia trayectoria. «Nueva Zelanda demostró al mundo que ofrecer a los fumadores una alternativa regulada y menos dañina funciona», afirmó Rak. Señaló que, con 300.000 neozelandeses que todavía fuman a diario, el Gobierno debe completar el trabajo que inició.
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Los expertos sugieren que podría implantarse fácilmente un marco pragmático que reproduzca la normativa vigente sobre vapeo, centrado en:
- Control de edad: Edad mínima obligatoria de 18 años en todos los puntos de venta y transacciones en línea.
- Normas de producto: Límites estrictos a la concentración de nicotina y etiquetado de seguridad verificado.
- Restricciones de marketing: Prohibición de la publicidad dirigida a los jóvenes.
- Licencias para comercios: Incorporación de las bolsas al sistema de notificación vigente para productos de vapeo.
A medida que aumenta el conocimiento de estos productos entre los jóvenes —del 23 % al 36 % entre 2023 y 2024, según el Centro de Comunicación de Salud Pública—, el statu quo se ha vuelto insostenible. El camino a seguir para Nueva Zelanda está claro: sustituir el actual vacío legal por un marco regulatorio basado en la evidencia ofrecería alternativas más seguras a los fumadores adultos y protegería eficazmente a la próxima generación.